Descubrir secretos: “El faro de las almas perdidas”, de Helen Flix

Helen Flix nació en Barcelona. Es Licenciada en Psicología Clínica y de la Salud, y ha cursado estudios superiores de Música, Medicina y Nutrición Humana. Estudió Medicina Tibetana en Nepal, India y Tíbet. Es directora de L’Espai Psicosalut de Barcelona, donde imparte cursos de Mindfulness, hipnosis, crecimiento personal y medicina tibetana, ejerciendo de psicoterapeuta holístico.
Tuvo la suerte de convivir con distintas tribus americanas: Hopi, Sioux, Incas, Shipibos-Conibos y de colaborar con distintas ONG en India, así como experimentar retiros espirituales en el Monasterio Budista Tibetano de Shar Gaden. Como escritora lleva publicados más de veinte libros entre novelas, medicina tibetana, crecimiento personal y thrillers que podéis encontrar en la página web https://www.helenflixescritora.com.
De entre sus libros destacamos la serie de novela negro-policíaca de la psicóloga y perfiladora criminal Laura Mestre (Susana, historia de una obsesión, 2006), En nombre de Dios (2008), El asesino del Covid-19 (2020) y La Molina, caso cerrado (2021). En 2025 inicia una serie de Cozy Crime con una nueva protagonista, Anaïs Stewart, y hasta hoy ha publicado tres novelas: “El enigma cabalista”, “La red del silencio” y “El faro de las almas perdidas”. Hoy hablaremos de esta última entrega de la serie.

En la primera novela de la serie de Anaïs Stewart, “El enigma cabalista”, nos presentaste a la protagonista y a los vecinos del pueblo de Castell d’Arnau, con especial hincapié en los integrantes del Club de Lectura Holmes, compuesto por un grupo de amigos que disfrutan del misterio literario. En la segunda, “La red del silencio”, todo empieza con las visiones que sufre una maestra jubilada recién trasplantada del corazón. En “El faro de las almas perdidas”, tercera novela de la serie, ¿De qué querías hablar? ¿Cuál es el objetivo?
Quería hablar del silencio y de cómo sus consecuencias pueden pasar de una generación a otra. Hay cosas que se callan por miedo, por lealtad o por vergüenza, y otras que terminan ocultándose porque cuestionarlas resultaría incómodo para demasiadas personas.
En esta novela, el misterio está unido a la memoria del pueblo y al reparto del agua. Me interesaba explorar qué sucede cuando los intereses del presente obligan a revisar acuerdos y decisiones del pasado. Quería que el lector disfrutara de la investigación, pero que también se preguntara a quién beneficia un silencio y quién sigue pagando sus consecuencias.

“El faro de las almas perdidas” incorpora nuevos personajes a la serie, con la visita de unos familiares de Anaïs a Villa Holmes para celebrar juntos la Fiesta Mayor de Castell d’Arnau. La víspera de Sant Joan, asistirán a la “bajada de fallas”, una fiesta de fuego ancestral ¿En qué consiste esta tradición? ¿Qué opina Anaïs Stewart, antigua asesora de conducta criminal para la Interpol en Escocia, de la conservación de esta atávica costumbre pirenaica?
Los fallaires descienden de la montaña llevando antorchas de madera encendidas, las falles. Esa línea de fuego avanzando en la oscuridad es una imagen impresionante. La celebración está vinculada al solsticio de verano y, en muchos pueblos, a Sant Joan, aunque cada localidad conserva sus particularidades. Las fiestas del fuego del solsticio de verano en los Pirineos están reconocidas por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial.
En Anaïs conviven una mirada investigadora y una sensibilidad hacia la vida del pueblo. Se puede buscar explicaciones racionales sin despreciar las tradiciones. Su valor no depende de creer literalmente en todo lo que la rodea, también está en los vínculos que crean, en la memoria que transmiten y en lo que significan para quienes participan.

La mitología pirenaica nos habla de seres fantásticos, habitantes de bosques, montañas y lagos. En una novela anterior, nos hablaste de los minairons, pequeños duendes que necesitan estar trabajando todo el día. En “El faro de las almas perdidas”, el protagonismo se lo llevan Les encantades. Según la cultura popular, ¿cómo se describen y dónde se encuentran estos fabulosos personajes? ¿Cuál es su función?
Las encantades son seres femeninos de la mitología pirenaica. No existe una descripción única: sus nombres, aspecto y atributos cambian según la zona y la leyenda. Algunas habitan cerca de fuentes, lagos y cursos de agua; otras se vinculan a cuevas o lugares escondidos de la montaña. Se les atribuyen conocimientos sobre la naturaleza, las plantas y tesoros ocultos.
Literariamente, me interesa lo que esas historias revelan de nuestra relación con el entorno. Las leyendas dan forma a la fascinación y al temor ante lo desconocido. También transmiten una manera de mirar el paisaje: un lugar puede ser una fuente de recursos y, al mismo tiempo, tener un significado que no se puede medir económicamente.
La novela también aborda la dicotomía entre tradición y progreso, en forma de un proyecto turístico para el pueblo de Castell d’Arnau impulsado por su alcaldesa. Entre modernización y conservación del legado cultural y la conexión con la naturaleza, ¿Dónde pondrías el límite? ¿Es importante la defensa y preservación de las tradiciones ancestrales?
Lo pondría en las consecuencias del proyecto y en la capacidad de los habitantes para decidir sobre su propio territorio. Los pueblos necesitan trabajo, servicios y oportunidades para que la gente pueda seguir viviendo allí. Pero el crecimiento debe tener en cuenta los recursos disponibles y la vida de quienes lo sostienen durante todo el año.

Me parece esencial preguntar quién obtiene los beneficios y quién asume los costes. También preservar las tradiciones, sin convertirlas en piezas inmóviles ni vaciarlas de sentido para hacerlas más atractivas al visitante. Una tradición sigue viva cuando la comunidad puede reconocerla como propia y participar en su evolución.
“El faro de las almas perdidas” arranca con una muerte, quizás un asesinato, investigada por los integrantes del Club de Lectura Holmes, con Anaïs Stewart a la cabeza. “¿Por qué se mata a alguien?”, pregunta Pau, el sobrino de doce años de la protagonista. ¿Qué le contestarías?
Le diría que no hay una única respuesta. En un crimen pueden intervenir el deseo de dominar, la venganza, el beneficio económico o el intento de impedir que alguien revele una verdad. Pero conocer un motivo no basta para comprender todo lo ocurrido.
Con un niño de doce años también distinguiría claramente entre sentir y actuar. Todos podemos sentir rabia, miedo o celos; esas emociones no nos convierten en asesinos. Hay otras formas de afrontar lo que nos sucede y podemos pedir ayuda. Comprender una conducta permite investigarla y pensar en su prevención, pero no significa justificarla.

Además de la investigación que el Club Holmes lleva a cabo por el posible asesinato, la novela plantea el problema del aprovechamiento y reparto del agua (un bien limitado) en los pueblos pirenaicos. ¿Cómo se repartía el uso del agua entre las familias antes de iniciarse el fenómeno social del turismo? ¿Hay, actualmente, suficiente agua para asumir nuevos proyectos turísticos, sin perjudicar los derechos adquiridos de los autóctonos del lugar?
No existía una fórmula igual para todos los pueblos. En muchos aprovechamientos tradicionales, el reparto se organizaba mediante turnos y normas locales, con derechos ligados a determinadas tierras y obligaciones de mantenimiento de las acequias. Para entender un caso concreto hay que conocer sus acuerdos y su historia.
Respecto a la disponibilidad actual, no se puede responder para todo el Pirineo con un sí o un no. Hay que estudiar cada proyecto, el agua realmente disponible, las necesidades existentes y lo que ocurre en periodos de escasez o de mayor demanda. La presencia de un río no demuestra por sí sola que haya recursos suficientes para cualquier crecimiento. Ese conflicto entre lo que se promete y lo que el territorio puede sostener tiene mucho peso en la novela.
En lo referente a los derechos inherentes al agua disponible, la novela cita conceptos un tanto enrevesados para los legos en la materia, como las diferencias entre propiedad, cesión de uso y derecho comunal. ¿Nos explicas su significado?
La idea principal es que ser propietario de un terreno no convierte a alguien en propietario del río que pasa junto a él. Con carácter general, las aguas continentales forman parte del dominio público.

Un derecho de uso permite aprovechar el agua para una finalidad y dentro de unas condiciones. Una cesión de ese derecho, cuando procede, tampoco convierte el agua en propiedad de quien la recibe. Y un aprovechamiento comunal corresponde a una colectividad y se ejerce según las normas que lo regulan.
En la novela, estas diferencias tienen consecuencias muy concretas: disponer de un permiso o de una propiedad no significa poder decidir unilateralmente sobre un recurso compartido.
Otra figura, citada en “El faro de las almas perdidas” y casi desaparecida en la actualidad es el “síndico de aguas”. ¿Cuál era su cometido dentro de las comunidades de regantes del Pirineo?
Sus atribuciones dependían de las normas de cada comunidad. Era una figura vinculada a la representación y la gestión del aprovechamiento colectivo, que contribuía a defender los intereses de los regantes y a hacer cumplir los acuerdos.
Conviene distinguirlo de otros cometidos, como la vigilancia material de las acequias o el manejo de las compuertas, que podían corresponder a otras personas. Lo que me interesa en la novela es mostrar que el reparto del agua tenía una organización y unas responsabilidades. Detrás de un turno de riego podía estar el sustento de una familia.
En estos tiempos, parece estar de moda “el edadismo”, es decir, tratar a nuestros mayores con desprecio o conmiseración (en el mejor de los casos) en lugar de valorar su experiencia y saber en muchos aspectos de la vida. En la novela, uno de los personajes, Miquel Ribes, tiene 92 años. ¿Será su testimonio clave en la resolución del conflicto que investiga el Club de Lectura Holmes? ¿Qué opinión te merece el “edadismo?
Prefiero que el lector descubra el alcance de su testimonio. Lo que sí puedo decir es que Miquel tiene un lugar propio en la historia; no aparece simplemente para representar la vejez.

El edadismo no es nuevo, aunque ahora lo nombremos más. Se manifiesta cuando suponemos que la edad basta para saber qué puede comprender, aportar o decidir una persona. Y también cuando la tratamos con una condescendencia que le resta voz.
No creo que debamos idealizar a las personas mayores, su memoria puede equivocarse, como la de cualquiera. Pero su experiencia merece atención. Escuchar a Miquel y contrastar lo que cuenta son dos cosas compatibles.
Y el título, “El faro de las almas perdidas”, ¿Qué significa? ¿Lo elegiste antes de empezar a escribir? Cuéntanos cómo lo hiciste.
Lo elegí hacia la mitad de la novela. El faro está vinculado a la tradición de las falles y los fallaires, que tiene una presencia importante en la historia. Quería que el título recogiera ese vínculo entre el fuego, el paisaje y la memoria del pueblo.
«Las almas perdidas» alude a las personas que han quedado en el olvido y a sus historias, que el pueblo ha preferido callar. La novela habla de cómo ese pasado silenciado sigue afectando al presente. Pero prefiero que el lector descubra por sí mismo cómo se relaciona el título con lo que sucede.

Publicas esta tercera novela, que podemos calificar de “cozy crime”, continuación de la historia de los personajes que conocimos en “El enigma cabalista”, después de la publicación de una novela psicológica y simbólica, muy diferente, “El jardín de los espejos”. ¿Necesitabas este cambio de registro?
Cada historia necesita su propia forma de ser contada. El jardín de los espejos permite una exploración psicológica y simbólica diferente. Con Anaïs regreso a la investigación, a la vida del pueblo y a las relaciones entre los integrantes del Club Holmes.
Son registros distintos, pero comparten mi interés por las personas: sus contradicciones, lo que muestran y lo que prefieren ocultar. En el cozy crime, además del enigma, tiene mucho valor esa familiaridad que se construye con los personajes. El lector vuelve para descubrir un nuevo caso y también para reencontrarse con ellos.

Una última pregunta. ¿Nos podrías facilitar un avance de tu próximo proyecto literario? ¿Encontraremos próximamente a Anaïs Stewart y sus amigos del Club Holmes inmersos en una nueva investigación?
Estoy trabajando en una nueva novela de misterio en la que el legado digital tiene un papel importante. Me interesa explorar qué dejamos de nosotros, quién decide cómo conservarlo y qué conflictos pueden surgir alrededor de esa memoria. Todavía prefiero reservar los detalles.
En cuanto a Anaïs y el Club Holmes, no quiero adelantar una nueva investigación antes de tenerla definida. Ahora estoy disfrutando de compartir El faro de las almas perdidas y de conocer cómo lo están viviendo sus lectores.
Te deseamos mucha suerte en todos tus proyectos.